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Este fin de semana tu y tus amigos decidieron salir a comer. Te pediste una ensalada de pollo porque “quieres comer algo limpio” o “porque quieres ser una buena persona”. Una de tus amigas, en cambio, decide pedir una hamburguesa. ¿La juzgarías?  ¿Le dirías que ella es una mala persona por pedir una hamburguesa? ¿No? Eso es lo que pensé.

Entonces, ¿por qué te llamas una mala persona cuando TU pides una hamburguesa? ¿Por qué es que cuando tu decides comerte una pizza, una galleta, automáticamente dices que tuviste una semana terrible?

Escucha, no hay alimentos buenos o malos. No eres una mala persona por comerte una hamburguesa con papitas fritas y tampoco eres una buena persona por comerte una ensalada.

Evitar alimentos porque piensas que son “malos” es poco científico. Esto puede conducir a restricciones, trastornos alimenticios, y a la infelicidad general que rodea eventos de comida y sociales.

Cuando yo empecé a hacer dieta por primera vez, yo tenía miedo de consumir comidas que no eran parte de mi dieta. Galletas, helados, pasteles, mantequilla, leche, pan, cereales, etc. fueron considerados alimentos malos para mí; y de repente estos alimentos se convirtieron en todo lo que podía pensar porque estaban fuera de mis límites.

La única manera de resolver este problema era comer esos alimentos. Pero cuando lo hacía, me castigaba a mí misma, porque esos alimentos eran “malos” y me sentía super culpable por ello. ¿Esto te suena familiar?

¿Puedes darte cuenta de lo perjudicial que esto para tu salud?

Cada vez que tenía una comida trampa yo consumía algunos de los alimentos que no me permitía comer durante toda la semana. Yo decía, está bien, voy a comer un poco de helado y una hamburguesa para esta comida trampa (que no es malo en lo absoluto). Yo me sentía bien hasta que empezaba a pensar lo mal que eran estos alimentos y me ponía a pensar en cómo iba a quemar esas calorías.

Sin embargo, yo creo que pensar que ciertos alimentos son “buenos” es igual de malo. ¿Por qué? Simplemente porque se puede sentir una sensación de obligación de comer esos alimentos y podría limitar el disfrute de ellos.

El conocimiento lo es todo. Es importante saber cómo reacciona tu cuerpo a ciertos alimentos. Debes evitar que las etiquetas “buenos” y “malos” te quiten eso de ti.

Un buen ejemplo de un alimento que mucha gente considera “bueno” es el aguacate. No hay duda de el aguacate tiene una gran cantidad de beneficios. Sin embargo, la mayoría de las personas se olvida de que el aguacate es alto en calorías. Lo mismo con aceites, frutos secos, etc.

Si te comes un aguacate entero para el almuerzo puedes consumir fácilmente alrededor de 250 calorías, 23 gramos de grasa, 13 gramos de carbohidratos, y 3 gramos de proteína … y adivina qué? una dona de Krispy Kreme tiene menos calorías que el aguacate completo. (Alrededor de 200 calorías, 12 gramos de grasa, 22 gramos de carbohidratos y 2 gramos de proteína).

Es el aguacate más denso en nutrientes / más alto en fibra? Por supuesto que sí. No me mal interpretes, lo único que estoy tratando de decir es que te puedes comer una dona y no sentirte mal por ello! =)

Comer una dieta de 80% densa en nutrientes es un factor enorme para lograr salud general y equilibrio, pero entiende que a veces se puede disfrutar de otros alimentos y seguir progresando. Los alimentos entran a tu cuerpo procesados como proteínas, carbohidratos y grasas.

También es muy importante entender cómo leer la información nutricional de los alimentos que consumes. Siempre trato de consumir alimentos con alto contenido en fibra y ricos en micronutrientes.

Los animo a ver los alimentos como que tan densos en nutrientes son, en lugar de que tan “buenos / malos” son. Ve los alimentos que consumes como lo que realmente son (proteínas, carbohidratos y grasas), si comienzas a hacer esto, el estrés y culpa disminuirán drásticamente y vas a comenzar a disfrutar del sabor de la comida y la sociabilidad alrededor de la comida.

Además, trata de comprar una gran variedad de alimentos y toma un enfoque 80/20 – alimentos densos en nutrientes 80% y alimentos no tan densos en nutrientes 20%.

Eso es lo que la dieta flexible es, ser capaz de disfrutar de los alimentos que te gustan con moderación.

Así, la próxima vez que salgas con tus amigos, no creas que porque te pediste una hamburguesa eres una “mala” persona.