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¡Hola! Mi nombre es Katherine Vergara. Soy competidora de físico culturismo categoría Bikini de la organización NPC, competidora de powerlifting de la organización USAPL, Bailarina Profesional, YouTuber, y Fitness Coach.

Nací y crecí en Caracas, Venezuela. Comencé a bailar cuando tenía 5 años. Aunque ya no bailo tanto como solía hacerlo, bailar sigue siendo una de mis pasiones. En el 2012, dejé mi ciudad y me mudé a Nueva York para cumplir mis sueños como bailarina. No conocía a nadie, y apenas sabía como decir “Hola” en inglés.

Estudié inglés por aproximadamente un año y bailé tiempo completo en el Broadway Dance Center durante casi tres años. Cuanto más me involucraba en el baile, más quería y deseaba que fuera mi carrera, y siempre pensé así iba a ser. Sin embargo, mis padres querían que estudiara una carrera más “estable”, y después de muchos argumentos y largas conversaciones, seguí sus consejos.

En el 2014, me mudé a Michigan y actualmente estoy estudiando Química con una concentración en Pre-Dental (Pre-Odontología) y mi especialización secundaria es en Danza.

Mi estilo de vida fitness comenzó en el 2014. Estaba experimentando mucho dolor en mis rodillas (asumí que era debido a la intensidad de mi entrenamiento de baile). Fui al médico y el Doctor me dijo que la razón de mi dolor era mi peso. También me dijo que estaba gorda, y literalmente agarró mis cuádriceps y me dijo “aquí no hay músculo, tienes que empezar a ir al gimnasio”. A pesar de que fue muy difícil de escuchar, me hizo cambiar.

En el pasado, hice (o traté de hacer) como 2-3 dietas diferentes. Todas esas dietas fueron un completo fracaso porque nunca sentí que estaba 100% lista para renunciar a mis comidas favoritas. Sin embargo, esta vez, yo necesitaba a alguien que me ayudara a cumplir mis metas, así que decidí contratar a un coach por internet. A pesar de que mi entrenador estaba allí para mí, yo pase mucho tiempo aprendiendo e investigando cómo hacer la mayoría de los ejercicios que formaban parte de mi entrenamiento. Mi objetivo nunca fue llegar a un peso específico, mi único objetivo era verme y sentirme mejor conmigo misma.

Después de un par de meses comencé a tomarme en serio esto de entrenar, así que decidí hacer mi primera competencia de bikini en el otoño del 2014. Yo no sabía nada sobre competir o en lo que me estaba metiendo. Todo lo que yo quería era transformar mi cuerpo drásticamente. Recuerdo que el mejor amigo de mi hermano solía competir en físico culturismo y yo siempre pensaba que era demasiado raro que él tuviera que usar un speedo en el escenario y pintar su piel color naranja (yo tenía como 12 años)

Luego, decidí seguir trabajando con el mismo coach porque pensé que él me conocía bastante bien y definitivamente necesitaba que alguien me guiara durante el proceso. Nunca me quejé de lo estricta que era mi dieta o de la intensidad de mi entrenamiento; pero en el interior, yo sabía que era miserable. Estaba tan comprometida que no le daba importancia a otros aspectos de mi vida. Yo no le prestaba atención a el daño que este “plan alimenticio” me estaba causando. Yo estaba siguiendo la típica dieta que consiste en avena y claras de huevo para el desayuno, 1 batido de proteína y una cucharada de mantequilla de maní para merienda, y 4 onzas de pollo o pescado con verduras verdes para el almuerzo o la cena.

Tenía que comer cada tres horas, tenía una lista de alimentos buenos y malos. No puedo decirte cuántas veces tuve que llevar comida conmigo para poder comer lo que se supone que “debía” comer. O cuántas veces tuve que perder eventos sociales porque tenía miedo de no seguir mi dieta, o cuántas veces tuve que decir “no” a las comidas que mi familia cocinaba en ocasiones especiales.

Yo solía hacer recetas “saludables” (muffins, galletas, pasteles, etc.) y yo ni siquiera tocaba lo que quedaba en la cuchara ya que esos alimentos no eran parte de mi dieta. Nunca salía a comer con mi familia o amigos a menos que tuviera una “comida trampa” (también conocido como cheat meal). Tenía miedo de comer algo que no estuviera en la lista de mis opciones de comida. Pero si era mi comida trampa… Me volvía loca y me comía todo lo que estuviera a mi alcance.

Sí, esta dieta definitivamente funcionó. Me hizo perder peso y lograr ese “look” de bikini que necesitaba para el escenario. Sin embargo, con el tiempo entendí que esta no es la única manera de llegar allí, ni la forma más agradable, sostenible, o saludable.

Además, no tuve la mejor experiencia compitiendo. No me malinterpretes, tuve una experiencia excelente en el escenario. Sin embargo, el camerino (backstage) no era lo que esperaba. Pensé que hacer una competencia iba a permitirme conocer y conectarme con gente nueva. Sentí que el ambiente no era de apoyo. Todo el mundo se comparaba entre ellos, lo que entiendo porque es una competencia, pero no había un espíritu deportivo. Aunque mi experiencia no fue la mejor, eso no significó que competir de nuevo no estaba en mis planes en el futuro.

Después de eso, empecé a publicar acerca de mi estilo de vida en las redes sociales y cuanto más lo hacía, más quería seguir haciéndolo. Empecé a usar las redes sociales para interactuar con otras personas que comparten los mismos intereses y pasiones que yo. Tenía un poco de miedo de publicar mi foto de antes-después, ya que no quería que la gente pensara que estaba buscando atención (por eso nunca dije o posteé nada antes o durante mi preparación para mi competencia). Cuando finalmente lo hice, recibí una respuesta súper chévere que no esperaba, se sentía abrumador, pero bien al mismo tiempo.

Para hacer el cuento corto, hice mi show, obtuve quinto lugar, estaba feliz, estaba satisfecha… ¿Y ahora qué? El desastre comenzó. No tenía un plan. No sabía lo que debía hacer. Todo lo que sabía era “llegué a mi meta, ahora voy a comerme de todo”, que era una mentalidad terrible. Estuve en un déficit calórico durante casi 8 meses, imagínense lo agotado y destruido que mi cuerpo estaba en ese momento. Me estaba pidiendo comida.

Desafortunadamente, desarrollé un desorden alimenticio (trastorno por atracón). Subí un montón de peso de nuevo, creo que estaba pesando alrededor de 130 libras, quién sabe si un poco más. Estaba desesperada, estaba estresada. Perdí el control de mi cuerpo, estaba comiendo enormes cantidades de comida, incluso cuando estaba llena. Estaba atrapada en un ciclo, no sabía qué hacer, pero definitivamente no quería volver a una dieta rígida. En ése momento tuve la suerte de escuchar sobre la “Dieta Flexible” y desde entonces, no creo que he estado tan feliz y estable como ahora, tanto física como mentalmente. Ahora, no me siento culpable si me como unas Oreo, o un helado porque sé que tengo la libertad de hacerlo. Solía pensar que comer una galleta era inaceptable y ya no era una atleta “dedicada”. Además, no necesito hacer “comidas trampa”, de hecho, esa palabra ni siquiera existe para mí. ¿Por qué? Simplemente porque cualquier comida es aceptable.

Me entusiasmé mucho el concepto completo y sólo quería seguir aprendiendo más y más. Leí libros electrónicos (de Krissy Mae Cagney, Ilyssa Russ, etc.), artículos de Bodybuilding.com, empecé a ver videos informativos en YouTube (de Layne Norton, Jeff Nippard, Matt Ogus, etc.) y empecé a seguir a más fitness influenciadores en Instagram que estaban predicando el mismo estilo de vida.

También trabajé con Jeff Nippard durante un año. No sólo me preparó para mi segundo concurso de bikini y para mi primera competencia de powerlifting, sino que también me enseñó mucho de lo que ahora sé (desde cómo entrenar correctamente, literalmente todo sobre nutrición, hasta la forma correcta de cómo comenzar un negocio de online coaching y cómo apoyar a sus atletas).

Más tarde, decidí abrirme un canal de YouTube. Al principio, no estaba muy segura de cuál iba a ser la dirección de mi canal. Después de mi primer par de videos decidí que sólo quería compartir este impresionante estilo de vida que literalmente salvó mi vida. También decidí que mi canal iba a ser principalmente en español porque creo que hay muy poca o ninguna información sobre Dieta Flexible en español. Creo que mucha gente en América Latina todavía cree que necesita privarse de alimentos para ver resultados.

Mis experiencias personales y mi experiencia en Ciencias me permitieron iniciar un negocio de online coaching. Tengo un grupo de mujeres hermosas e inteligentes a las que también puedo llamar amigas. Lo más sorprendente es que todas son de diferentes ciudades o países y me da muchísima satisfacción haber podido llegar a la vida de personas que viven en otros lugares que nunca he visitado.

Solo espero es que a través de mi recorrido pueda motivar e inspirar a tanta gente como sea posible. Quiero difundir conocimiento, autoconfianza y autoestima.

¡Muchas gracias por visitar mi sitio web! Si quieres saber más sobre mí, asegúrate de revisar mis redes sociales, así como mi blog. Si estás interesado en trabajar conmigo, asegúrate de dirigirte a la página de planes y servicios. No puedo esperar para seguir compartiendo mis experiencias con todos ustedes.